Seguro que muchas de
ustedes, las más intuitivas y sensibles, lo están percibiendo: una
ansiedad rica en el pecho, un cosquilleo divertido en el cuerpo, una oleada de
creatividad, orden y lucidez en la cabeza. Hay pasión, entusiasmo, determinación,
certeza ¡y ganas de arrancar!
Lo que ocurre es que nuestra alma, que había permanecido en
un estado de reflexión y descanso tal y como lo determinan los tiempos de
oscuridad y frío con los que la Madre Naturaleza nos señala el camino, está
despertando.
Aunque en apariencia el año inició el 1º de enero, es en
realidad por estos días en los que se acerca febrero cuando energéticamente tenemos
la fuerza de los inicios. Inconscientemente estamos en
sintonía con la Tierra; esta empieza a calentarse, sus semillas comienzan a
manifestar vida y se preparan para florecer y dar frutos. Por ello es que los
proyectos generados en esta época llevan energía de abundancia, prosperidad,
triunfo y éxito.
Luego del nacimiento de la Luz en el pasado Solsticio, esa
chispa que nació en nuestros corazones ha estado creciendo y fortaleciéndose al
punto de que ya le es posible emerger para encender muchas llamas más. Es por
eso que el 2 de febrero se celebra Imbolc (La Fiesta de la Luz) o La Candelaria
(la Fiesta de las Candelas) con rituales que involucran velas que representan
todos esos sueños que deseamos cumplir a lo largo del año.
¿Ya tienen sus velas listas y preparado el ritual? No se pierdan las ideas que les daré en el siguiente post para que conecten con la magia de la luz y vayan en pos de sus sueños.
¿Ya tienen sus velas listas y preparado el ritual? No se pierdan las ideas que les daré en el siguiente post para que conecten con la magia de la luz y vayan en pos de sus sueños.

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