Tal vez fue su estatus de Premio Nobel de Física (1973) lo
que le dio el valor de hablar abiertamente sobre algo que a la comunidad
científica le pone los pelos de punta. O quizá se haya apasionado por las
investigaciones de Isaac Newton en torno a las artes obscuras. El caso es que Brian
David Josephson decidió poner el dedo en la llaga.
En una entrevista que se llevó a cabo hace algunos años,
pero que a la luz del resurgimiento de la magia está recuperando actualidad,
Josephson reconoció la existencia de: ‘Un mundo misterioso y esquivo de extrañas
interacciones, pero que es lo suficientemente real como para pasarlo bajo el
láser, los microscópicos o los transistores’.
El científico ha insistido en que la información emanada
de la mecánica cuántica, la cibernética y las teorías de la comunicación, nos
está llevando a entender cómo funcionan procesos como los vaticinios, los
encantamientos o la telepatía, cuya explicación hasta ahora había escapado del
conocimiento convencional.
La demostración de que los fotones se pueden comportar
como ondas o partículas según la intención del observador o la comprobación de
la interacción directa e inmediata de las partículas subatómicas independientemente
de que estén en dimensiones espacio-temporales totalmente diferentes, han
avalado lo que magos, brujas, chamanes, hechiceras y demás, han estado haciendo
durante siglos.
Pero sin duda, las conclusiones de la ciencia en torno a
las leyes de la magia, aún están en pañales. Pasará mucho tiempo para derribar los
prejuicios y desentrañar misterios como por ejemplo la acción del mentalismo en
los hechizos, la influencia de la polaridad en los rituales o el poder del ritmo
en los conjuros.
Y al final quizá nunca se logre porque la esencia de la
magia descansa en el alma del ser humano y en una de esas increíbles y
maravillosas paradojas de la vida, hasta ahí sólo a través de la magia se puede
llegar.

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